Manuel Palomo: Misión: En busca del aula más fresca.
¿Es posible combatir el calor extremo de junio con ciencia y tecnología?
En el colegio de Arroyo de San Serván, nuestro alumnado ha demostrado que no solo es posible, sino que es la excusa perfecta para convertir el centro en un laboratorio viviente.
Esta actividad nació de una necesidad real y compartida: la primera semana de junio fue… ¡calurosísima! Al notar el sofoco en las aulas, el alumnado de 4º y 6º de Primaria decidió dejar de quejarse y empezar a investigar. ¿Por qué unas clases parecen hornos y otras no tanto? Para resolverlo, diseñamos un procedimiento de investigación científica guiada utilizando placas micro:bit y nuestra estación meteorológica.
Objetivos
A) Fomentar el pensamiento científico mediante la observación y experimentación real.
B) Realizar una programación sencilla con micro:bit aplicada a la resolución de problemas.
C) Analizar cómo la arquitectura del centro (orientación y altura) afecta a nuestra sensación térmica.
Metodología y estrategias innovadoras
– Programación a medida: El alumnado de 4º de Primaria programó placas micro:bit para medir la temperatura. Un detalle de “expertos”: aprendieron a restar 3 grados a la variable de temperatura para corregir el calor que genera el propio procesador de la placa. Esta programación aparentemente sencilla convierte la micro:bit en un termómetro más; es decir, en un instrumento de medida.
– Triangulación de datos: Introdujimos este concepto clave para asegurar la fiabilidad, comparando las medidas de las micro:bits con los datos del panel de la estación meteorológica. Se puede añadir aquí cualquier otro termómetro más para maximizar esta fiabilidad.
– Actuación internivelar: 4º de Primaria se encargó de la experimentación (midiendo hora, orientación y grados) recogiendo los datos en una plantilla, mientras que 6º de Primaria lideró el análisis de datos y la comunicación de resultados. Nótese que la medición sirvió también para repasar los conceptos de puntos cardinales y uso de la brújula.
– Mapeo visual: El análisis de datos planteaba un reto muy grande para el alumnado, por lo que recurrimos a una estrategia visual. Dibujamos planos del colegio para anotar las temperaturas más bajas y más altas de diferentes colores, escribiendo orientaciones en otro color y, finalmente, buscando patrones dentro del edificio.
Aunque el resultado no es en sí lo más importante, mediante estas estrategias de análisis de datos llegamos a las siguientes conclusiones:
I) Mientras que aulas con orientaciones opuestas (como tercer de Primaria y la Biblioteca en planta baja) compartían el mismo “frescor relativo” (26ºC), las aulas de la planta alta mostraban una subida uniforme de temperatura 29ºC a 30ºC, independientemente de si miraban al Noreste o al Suroeste.
II) Demostramos así que el calor acumulado en la cubierta del edificio afecta más a las aulas de la primera planta que la propia entrada de luz solar por las ventanas.
II) El factor «espacios pequeños»: El dato del pequeño espacio de Radio (30ºC) aporta un matiz extra sobre cómo el tamaño del espacio y los equipos electrónicos (como el router) potencian el efecto térmico en la planta alta.


Puntos fuertes
Lo más potente ha sido el aprendizaje competencial. Los niños no «estudiaron» el método científico; lo vivieron. Han desarrollado la competencia matemática al gestionar datos, la tecnológica al programar y la ciudadana al proponer soluciones para su propio entorno. La satisfacción final llega cuando comprenden que la tecnología les da el poder de entender su realidad.
Dificultades y resistencias
El mayor reto fue la calibración. Al principio, cada sensor medía algo distinto. Lo afrontamos siguiendo consejos de expertos: dejamos todos los sensores juntos un rato para comprobar las diferencias y corregir los valores respecto a una medida base. ¡Fue una lección magistral sobre el error experimental!
Autoevaluación y replicabilidad
Docentes y alumnados mostramos un alto grado de satisfacción con la actividad. Además, es un proyecto fácilmente replicable, ya que solo necesitas unas placas micro:bit y ganas de investigar. Los resultados fueron claros: la planta influye más que la orientación. Mientras en la planta baja disfrutábamos de 26ºC, en la alta -especialmente en espacios pequeños como la radio-, llegábamos a los 30ºC.
Puedes consultar la hoja de registro de datos aquí.

